
Nieva entre los cipreses del cementerio y mis pasos me llevan a ti, tumba olvidada por el tiempo. Ángel de mármol, alzas tus brazos hacia el cielo inalcanzable y solo puedo pensar: Abrázame, acógeme en tu eterno invierno...
En este espantoso abismo, matriz de la naturaleza y tal vez tumba, no de mar, ni tierra, ni aire, ni fuego, sino de todos juntos en sus fecundadoras causas confusamente mezclados, y al que debe combatirse siempre, a menos que aquel que todo lo hace y puede ordene sus oscuras materias y cree mas mundos, en este espantoso abismo, el cauteloso demonio se detuvo al borde del infierno y miró un momento, considerando su viaje...
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